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15 | 05 2018

Escritores de haiku de VDS en Devoto Magazine

La revista Devoto Magazine escribió una nota sobre los haiku que escriben alumnos del taller a cargo de la Prof. Sandra Perez. (Nota original de Devoto Magazine)

El Haiku en la escuela primaria
Una experiencia realizada por alumnos de 9 a 12 años. El Haiku es un poema de origen japonés basado en las sensaciones percibidas en la naturaleza.

¿Haiku? ¿Qué es eso? Antes de relatar la experiencia llevada a cabo en Villa Devoto School con alumnos de entre 9 y 12 años, es importante aclarar de qué hablamos cuando mencionamos  Haiku.

El Haiku es un poema de origen japonés basado en las sensaciones percibidas en la naturaleza. Tiene la particularidad de ser sumamente breve. Consta tan solo de una estrofa sin rima, distribuida mayormente en tres versos con alrededor de 17 sílabas. El corazón del haiku consiste en  expresar los elementos que producen la emoción que se haya percibido estando en contacto con la naturaleza: asombro, compasión, sorpresa, alegría, serenidad, etc. Debe ser verdadero, simple, con palabras sencillas y fáciles de transmitir. El yo poético no debe expresarse en forma explícita de manera tal que el lector de un haiku perciba lo que percibió el haijin (escritor de haiku) sin hablar de él mismo ni de la emoción que lo produjo”.

La nieve cae

y tapa los caminos

de la montaña.

Gaspar – 10años

Teniendo en cuenta este criterio  compartimos con el profesor Vicente Haya la idea de que: “El haiku es una instantánea de la realidad. El haiku no transforma el mundo; te pone en contacto con él; te introduce en él. No explica la realidad, ni la embellece: la muestra.”

Dijimos que el  haiku está basado en las sensaciones percibidas mayormente en la naturaleza. Esas sensaciones, percibidas profundamente, nos contacta con un suceso que acontece ante nosotros. Somos testigos de algo que nos asombra, nos conmueve, nos emociona. Ese momento al que llamamos “instante haiku” es el que plasmamos en el poema.

Tarde en el mar

picotean la espuma

unas gaviotas.

Belén – 10 años

El protagonista de la escena no es el lugar, sino yo mismo. De ese modo, al escribir un haiku cuento lo que percibí, no lo que sentí. La idea es que el que lo lea pueda sentir la emoción que fue percibida por el que lo escribió.

El término que utilizamos para denominar la emoción es “aware”. Cuando leemos un haiku, saboreamos ese haiku hasta descubrir ese aware que el haijin intenta transmitirnos. Ese aware refiere a cualquier emoción ya sea asombro, serenidad, soledad, sorpresa.

El haiku surge del asombro por lo que existe. Es lo que es, lo que veo, huelo, toco, saboreo, escucho… lo que percibo, es pura sensación.  No es lo que imagino, no es lo que invento. Es mostrar la naturaleza tal y como es.

Jugando tiro

bellotas al fuego

y explotan… cric.

Mateo -11 años

“La inocencia es el primer requisito  que debe tenerse a la hora de escribir un haiku”, plantea el Vicente  Haya. Esa inocencia no es otra cosa que la de no tener ninguna otra intención más que la de contar lo que se sintió en un momento particular de profunda emoción ante un suceso de la naturaleza, que como ya dijimos, es cualquiera que sea: asombro, alegría, compasión.

Una abejita

se estrella contra el vidrio,

una y otra vez.

Luciana -11 años

La falta de intención literaria es casi el común denominador en un haiku escrito por un niño, porque no hace otra cosa más que poner en palabras lo que ve  del mundo y siente. “Solo los verdaderos poetas y los niños – únicamente los que sienten en carne viva – son capaces de ver el mundo” dice el prólogo del libro “La inocencia del haiku. Selección de poetas japoneses menores de 12 años” Y por lo general, lo que ven estos haijines menudos es algo que aparece ante ellos como maravilloso y que muchas veces pasa casi inadvertido por los adultos.

 

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